Necesito preguntarte


La mayoría de nosotros vivimos nuestro día a día aceptando como normal algo tan mágico e inexplicable como el hecho de nuestra propia vida y de la de quien nos rodea. Lo hemos aceptado sin más, sin preguntarnos por qué o para qué, lo consideramos un hecho casual, como si nos hubiese tocado una lotería, sin plantearnos nuestra propia responsabilidad ante todo ello.

Desde mi punto de vista creo que nuestra existencia no puede ser algo tan superficial que no responda a un fin más elevado y que no nos exija a cada uno de nosotros una responsabilidad ante el irrefutable hecho de haber sido elegidos para venir a este mundo con unos dones determinados, distintos para cada uno de nosotros.

Sin embargo la mayoría pasamos por la vida sin escuchar nuestras preguntas y sin buscar las respuestas, sin plantearnos por qué dibujamos bien, escribimos bien, escuchamos bien, bailamos bien, cantamos bien, sonreímos bien… minusvaloramos nuestros dones y danzamos como sonámbulos en torno a lo que nos dicta la sociedad (que no es sino la suma de la anestesia de cada uno de nosotros, aderezada con la ambición de poder de quien no ha descubierto que el verdadero poder no está sino en su propio interior).

Así nuestro mundo está plagado de frustrados músicos que acuden cada día a su puesto de trabajo en la oficina, maestras vocacionales trabajando en un despacho de abogados porque alguien les dijo que tenían que estudiar derecho, conductores de autobuses que olvidaron su sueño de vivir en el campo o directivos de “éxito” prisioneros en la jaula de oro de su tren de vida, únicamente viviendo para mantener aquello que no son capaces de disfrutar.

Creo que de esta manera el mundo no funciona bien, que si seguimos sin prestar oídos a nuestros dones estamos condenando a la humanidad a una muerte lenta. Creo que estamos confundidos, que la felicidad no está en lo que tenemos sino en lo que damos, que hemos venido a este mundo a ofrecer aquello que mejor sabemos hacer para contribuir así en el equilibrio del Universo.

Por eso trato de averiguar qué es lo mejor que yo puedo hacer con esta vida que tengo la suerte y la responsabilidad de vivir. Quiero sentir que soy yo la que paso por los años, en lugar de los años por mí. No quiere vivir una año igual un montón de veces, sino que quiero vivir un montón de años diferentes, amaneciendo cada día con la seguridad de saber para qué me pongo en píe, con la satisfacción de esforzarme al máximo para cumplir mi objetivo, mi misión, sintiéndome así en paz conmigo misma y en equilibrio con el Universo.

Necesito hacerte unas preguntas, para que tú también reflexiones y para que me ayudes en mí búsqueda… ¿Alguna vez, haciendo algo –no sé, cualquier cosa- has sentido una satisfacción especial, como una sensación de haber venido al mundo para ello?, ¿alguna vez has sentido como te acallaban esa voz interior, como el mundo racional te desviaba de ese objetivo?, ¿alguna vez te has sentido mal por haber permitido que el mundo te desvíe? ¿alguna vez sentir que has ayudado a alguien te provocado más felicidad que conseguir algo de gran valor económico?, ¿alguna vez una voz que no es la tuya te ha hecho sentirte imbécil por ser generoso?, ¿alguna vez has tenido ganas de reinventarte y te ha vencido el miedo?, ¿qué pasos darías en tu vida si supieras que todo iba a salir bien?, ¿que excusas te pones para no hacerlo?

Me gustaría conocer tus respuestas, tu punto de vista. Gracias

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12 pensamientos en “Necesito preguntarte

  1. Hola Laura,
    Ayer hablamos un poco del tema y ya te comenté que creo que más que el miedo, lo que no nos deja crecer y desarrollarnos es nuestro tremendo egoísmo. Es la lacra de nuestra sociedad. Nos movemos por el dinero y por tener más cosas a costa de nuestros sueños.
    Me encanta que escribas pues nos haces reflexionar aunque reconozco que siempre me ha gustado mucho reflexionar.
    Un beso grande y no dejes de escribir
    Mar

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    • Hola Mar,

      Estoy de acuerdo contigo, pero a esa lacra que tu defines yo no lo llamaría egoismo, más bien es avaricia, que creo que son conceptos diferentes. El egoísmo no es necesariamente malo, pues es natural “barrer para casa y para los nuestros”, y no lo digo únicamente en el sentido económico.

      Creo que todos somos egoístas en cierta medida, pero como es una palabra muy mal vista nos esforzamos en disimularla, y nos concentramos en demostrar que somos tan “sufridos” (actitud muy premiada por nuestra tradición judeocristiana) que anteponemos el interés de los demás al nuestro propio, que es casi como decir que queremos más al otro que a nosotros mismos, lo que sabemos es un tremendo error, pues no se puede querer a nadie si uno no se quiere a sí mismo. Ésto, sin embargo, no está reñido con la generosidad, pues si ser generosos nos hace sentir más felices, entonces disfrutaremos dando y compartiéndo todo lo bueno que somos y tenemos con quien consideremos que lo necesite (pero lo hacesmos desde nuestro egoísmo: para sentirnos más felices, para disfrutar de esa sensación tan agradable que nos proporciona el hecho de dar y comapartir).

      La avaricia, sin embargo, es una ambición desmedida, enfocada sobre todo al aspecto material, y pienso que esa sí que es la lacra a la que te refieres… y existe desde hace mucho (“El Avaro” de Shakespeare, “Cuento de Navidad” de Dickens…)

      Un beso y muchas gracias por participar con tus comentarios, pues es el combustible que me anima a seguir escribiéndo por aquí… lo que me hace muy feliz.

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  2. Pues yo te contesto escuetamente 😉

    1- ¿Alguna vez, haciendo algo –no sé, cualquier cosa- has sentido una satisfacción especial, como una sensación de haber venido al mundo para ello? Si, muchas veces y cada vez más en mi camino dia a dia.

    2- ¿alguna vez has sentido como te acallaban esa voz interior, como el mundo racional te desviaba de ese objetivo? Siiiiiii, muchas veces y muchas acabas acallandola tanto que parece que te desconectas de ti mismo, pero para eso están las “crisis” personales que son las que te dicen que llevas demasiado tiempo calladita y parada.

    3- ¿alguna vez te has sentido mal por haber permitido que el mundo te desvíe? Pues mal si, pero la vida misma me pega unas collejas tremendas como no vuelva a coger el camino correcto….como echandome del trabajo donde este, como estropeandose el coche o dandome una depre.

    4- ¿alguna vez sentir que has ayudado a alguien te provocado más felicidad que conseguir algo de gran valor económico? Pues si, para mi siempre a sido mucho más importante que algo de valor económico, por que, el valor economico le da el “gran valor”, ¿quien? el fabricante, el intermediario, el tendero….¿que es algo de gran valor economico?, lo que otros dicen que lo es?

    5- ¿alguna vez una voz que no es la tuya te ha hecho sentirte imbécil por ser generoso? no entiendo bien este pregunta….me imagino que será por tu padre?….creo que nunca puedes sentirte imbecil por ser generoso, si acaso la otra “voz” es una mal educada, o una insatisfecha cronica mal educada.

    6- ¿alguna vez has tenido ganas de reinventarte y te ha vencido el miedo? pues sinceramente no…sería muy triste para mi no darme la oportunidad, que me merezco, para reinventarme y ser mejor y más feliz. el miedo no puede con esas ganas de ser y hacerlo mejor para mi y para el mundo.

    7- ¿qué pasos darías en tu vida si supieras que todo iba a salir bien? pues quizá los mismos que ahora pero los hubiese dado antes y pisando fuerte…cada uno tenemos nuestros ritmos, pero lo importante es cogerle el ritmo, no quedarse parado.

    8- ¿que excusas te pones para no hacerlo? ultimamente “no tengo tiempo”, y a lo largo de mi vida muchas excusas, como echarle la culpa al exterior, ser victima, ser prepotente, etc…pero siempre hay algo dentro de mi mucho más limpio y claro que me ayuda a dejarme de tonterias……sssssshhhhh¿lo escuchas dentro de ti?

    Besos

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  3. me encantaaaan todos tus textos 🙂
    los mios son mas cortitos y no son tan buenos jeje
    Me tienes que dejar que actualize tu sobrina un diaa xfaaa 😀 jaja

    Un beso ;)!

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  4. Como veo que no se anima mucha gente voy a darte mi punto de vista sobre las cuestiones que plantéas:

    ¿Alguna vez, haciendo algo –no sé, cualquier cosa- has sentido una satisfacción especial, como una sensación de haber venido al mundo para ello? No. Eso es, precisamente, lo que llevo buscando toda la vida sin éxito. A menudo pienso que algún día encontraré en mi interior esa gran virtud que me haga sentir especial pero de momento soy todo mediocridad.

    ¿alguna vez has sentido como te acallaban esa voz interior, como el mundo racional te desviaba de ese objetivo? No. Como comento en la pregunta anterior no he encontrado el objetivo

    ¿alguna vez te has sentido mal por haber permitido que el mundo te desvíe? Tanto como sentirme mal, no, pero sí decepcionado.

    ¿alguna vez sentir que has ayudado a alguien te ha provocado más felicidad que conseguir algo de gran valor económico? Ésto siempre. Nunca he ansiado tener mucho dinero. Si me viene, pues fenomenal, pero mi vida no está orientada hacia este objetivo.

    ¿alguna vez una voz que no es la tuya te ha hecho sentirte imbécil por ser generoso? Jamás. No lo consentiría. La generosidad es una virtud tan noble y tan escasa hoy en día que hay que ser muy necio para criticarla.

    ¿alguna vez has tenido ganas de reinventarte y te ha vencido el miedo? Nunca he tenido ganas de reinventarme. Como mucho, si pudiera modificaría algunas características de mi personalidad que no me gustan pero, en general, soy como quiero ser y cada vez más.

    ¿qué pasos darías en tu vida si supieras que todo iba a salir bien? Ésta es la más difícil para mí. De verdad, no lo sé.

    ¿que excusas te pones para no hacerlo? La vida tiene muchos cruces de camino tendría que analizar la situación en concreto para poder dar una respuesta.

    Besos

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    • Muchas gracias por invertir un ratito de tu tiempo en pensar tus respuestas y en compartirlas. Como dices no se ha animado mucha gente (no son preguntas fáciles, pues suponen un pequeño diálogo interior de esos que tan poco acostumbrados estamos a tener, y las respuestas a veces escuecen).
      Una úlitma pregunta (esta no hace falta que me la contestes, es para tí mismo) ¿de verdad te sientes todo mediocridad?
      Un beso grande

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      • Ya cuando lo estaba escribiendo pensé que se podía malinterpretar y que suena cómo si me quisiera poco. No es eso.
        A lo largo de mi vida me he encontrado con gente que cantaba, pintaba, dibujaba, bailaba, analizaba situaciones, escribía, etc como nadie, sin esfuerzo, lo llevaban dentro y destacaban en ello sin haberlo trabajado. Habían nacido para ello. Yo, o no lo tengo, o bien, no lo he encontrado. Y en este sentido es en el que me incluyo dentro de la mediocridad.
        Realmente, no destaco en nada.
        Luego, como persona puedo resultar más gracioso o menos, más simpático o más gilipollas y en cualquiera de estos aspectos puedo ser el número uno pero no es a esto a lo que me refería.
        De todas formas, si tuviera que responderte con un monosílabo a tu pregunta te diría, sí. Pero no me siento mal por ello.

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  5. Hola Laura.
    Me parece increíble haber leído este pensamiento tuyo precisamente ahora. Y te digo ahora porque es un momento en el que me estoy planteando estos temas aunque no sepa explicarlo tan bien cómo tú lo haces.
    Tengo claro que no nos va a hacer feliz nada en este mundo sino son los demás, que el mejorar nuestro entorno está en nuestras manos y no en buscar a otros culpables y que para aportar paz al resto primero la tiene que tener uno mismo.
    Pero estoy inmersa en una prisa en la que el tiempo pasa por mí a toda velocidad y apenas me doy cuenta. Tengo que echar el freno. Y creo que una de las claves está en darte un ratito al día para pensar, o lo que otros llaman meditar.
    Muchas gracias por tu ayuda.
    Un maravilloso blog.
    Te quiero.

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  6. Hola Laura! Alguien que te responde mencionaba algo relacionado con el tiempo como excusa, quizá, para no reparar en todas estas preguntas que te haces. Es posible que sea eso, una excusa, aunque también nos falte tiempo para deternos por un momento y pensar en todo esto que te ronda. Y sí, claro, supongo que todos hemos sentido alguna vez ese amargo sabor por no haber desarrollado el proyecto que te hacía tanta ilusión, porque igual por el camino se cruzó algo que provocó su aparcamiento, o lo que es peor su abandono. Y sí, claro que nos hemos sentido estupendos al robar una sonrisa a alguien cuando hemos creído ayudarla, haciendo que lo demás, toda lo material no importe nada absolutamente nada…
    Laura, yo no creo que esté aquí en este mundo para hacer algo importante, precisamente porque creo que ya lo hago día a día. Vivir con mi familia y disfrutarla, pese a todos los inconvenientes y pesares, el esfuerzo y el trabajo que supone, para mi es lo más. Cada día estoy más convencida y hago por estarlo, precisamente porque también lo ajeno, aquello que queda fuera de mi “castillo” también me importa. Hace unos días lloraba desesperadamente ante una visión que no es más que la confirmación de la cada día más absoluta división de la sociedad entre los que más tienen y aquellos que carecen de todo. Lo peor, la mirada de dos niños que no alcanzaban ni los cuatro años entre ambos. Una mirada de tristeza, abatimiento, de conformismo, de resignación. La misma que la de los padres. Fue brutal. No concebía ver a los crios en esa actitud porque lo habitual, lo normal es verlos moverse como lo que son, niños que no paran ni un momento quietos. Pero no, ahí estaban, inmóviles, no pedían, no hacían nada. Su posición en el entorno delataba eso, resignación.
    Me sentí impotente y no hice otra cosa más que llorar. Durante un tiempo no pude quitarmelo de la cabeza.
    Me decía Javi que esto no era más que la demostración de que tenía conciencia. Bueno, y qué. Para qué sirve tener conciencia si ello no permite que gente sin recursos pueda tenerlos? Si no podemos hacer nada para que personas como éstas logren construirse un presente, y ya no digo un futuro? No me siento especialmente bien si digo que, al menos, me doy cuenta de que tengo esa “conciencia”, pues con ello no muevo nada; esto no va a hacer que esos niños sean lo que deben ser, niños. Sin embargo, esta conciencia podría servir si realmente la tuvieran quienes tienen en su mano la posibilidad real y efectiva de hacer algo.
    Para qué he venido a este mundo? Uff, lo vivo, lo voy viviendo.
    Bueno cariño, formulas un montón de preguntas y no sé si respondo verdaderamente a alguna de ellas. Parafraseándote: este es “mi punto de vista”. No lo he mencionado, pero me parece una idea fantástica que publiques tus pensamientos y nos permitas leerlos, ya que el tiempo también nos impide conocerlos en vivo y en directo. Seguro que nos vemos prontito (en el cole??).
    Un beso, wapa
    Ana
    Un beso.

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    • Hola Ana,

      ¡Qué alegría leerte por aquí!, no te imaginas lo satisfactorio que es sentir que lo que escribo mueve a alguien a la reflexión. Muchas gracias por pararte a pensar y por responder a mis preguntas.

      Me ha encantado lo que dices de que ya haces cada día algo importante, creo que tienes toda la razón. Me ha ayudado a darme cuenta de que a veces soy demasiado exigente conmigo misma, que aunque a veces piense que no hago todo lo que puedo hacer es sólo una sensación.

      Respecto a lo que comentas de la conciencia y la capacidad que tenemos o no de hacer algo, creo que, pese a que estamos algo anestesiados por este mundo consumista y vacio que nos rodea, sí podemos hacer mucho. Parece ser que el movimiento de las alas de una mariposa puede causar un ciclón al otro lado del planeta, y toda revolución, todo cambio significativo de la humanidad ha partido de una pequeña voz.
      Es ingenuo pensar que se cambia el mundo desde le poder: a los poderosos no les interesa cambiar nada. Somos nosotros, cada uno de nosotros, los que construímos el mundo en que vivimos, y la mirada de esos niños es también responsabilidad nuestra, por eso entiendo tus lágrimas, porque yo también lloro, y lo hago porque esas miradas son las que me despiertan de la anestesia, y entonces me activo y hago algo, aunque ese algo tan simple -y tan valioso- como transmitir a mis hijas y a su entorno los valores y principios que me gustaría reinarán en su futuro, que es nada menos que el futuro de la humanidad.

      Nos vemos prontito… habría que plantearse una tarde de charleta ¿verdad?. Un beso

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